De a poco, Las Vegas volverá a ser la capital del juego

Estados Unidos es el país más afectado por la pandemia de coronavirus. Primero, por la enorme cantidad de víctimas fatales e infectados pero también por la recesión que acucia al país.

Así como Nueva York es la ciudad cultural de EEUU por excelencia, Las Vegas es la meca del juego.  Allí, los casinos físicos son la identidad principal de esa localidad de neón establecida en un desierto que estaba condenado a la desolación.

A pesar de la importante porción del mercado que la industria de los juegos de azar en línea le quitan a la “ciudad del pecado”, nada se compara con el freno que el aislamiento forzoso y el cierre de fronteras le impuso a Las Vegas.

Las empresas de entretenimiento del país norteamericano sufren la cuarentena como nadie. El brote de COVID-19 les ha dado un duro golpe económico, salvo, las que tienen su versión web, como los casinos en línea.

Si bien la fecha de apertura no es igual para todos los casinos, estos “templos” donde reinan la ruleta, blackjack y las máquinas tragamonedas permanecieron cerrados por un largo período de tiempo y, más allá de que las salas de juegos de casino están a punto de reabrir sus puertas, es imposible pensar en una inmediata generación de enormes ganancias.

La “nueva normalidad” en los casinos

En principio hay muchas cuestiones reglamentarias que deberán cambiar y esto no tiene que ver con detalles menos sino con respetar a rajatabla el distanciamiento social, lo que  reducirá los ingresos de los casinos de Las Vegas porque no podrán alojar a la cantidad de gente a la que estaban acostumbrados a recibir cada día.

De hecho, la Junta Reguladora de Juegos de Nevada ya estableció estrictas pautas para que los salones vuelvan a abrir allí. Habrá un nuevo límite en la cantidad de jugadores simultáneos y se evitará la conglomeración de personas curiosas que se reunían alrededor de mesas de dados o baccarat para ver los juegos.

Las máquinas tragamonedas son otro tema delicado. Antes del coronavirus, estaban unas pegadas a las otras con una alta rotación de gente.
Aquí también tallará la cantidad de gente en la sala y la higiene de los juegos.
En ese sentido, no se vislumbra una prosperidad cercana si se tiene en cuenta que cada jugador deberá encontrarse a dos metros del otro en las instalaciones de los enormes casinos de la ciudad.

La mirada puesta en los casinos de China

Para imaginar un poco lo que ocurrirá en Las Vegas, basta con echar un vistazo a lo que ocurre en la ciudad china de Macao, en la que el juego es la actividad principal.
Allí las salas de casino impusieron el uso obligatorio de las mascarillas para evitar el contagio de enfermedades, en especial del coronavirus.
Otra medida en esa localidad oriental fue la suspensión completa del servicio del servicio de camareros en las mesas.
Por otra parte, para poder finalmente ingresar a los casinos de Macao los jugadores deben someterse al control de la temperatura corporal como una medida estándar.

Mientras tanto, en EEUU se espera con ansiedad la publicación de un programa sanitario alternativo que describa de forma clara cómo operarán las salas cuando Nevada las habilite para su reapertura.
Es más que probable que abunden las cámaras térmicas en las puertas de acceso y los desinfectantes de manos en todas las áreas de contacto. Se descuenta que las máquinas tragamonedas y las mesas de juego serán esterilizadas de forma permanente.

Va a costar, sí, pero lentamente Las Vegas recuperará su lugar central en el mundo -mejor no decir corona- como el paraíso de los juegos de azar y el glamour.

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